Saqueadores de cuello y corbata, hombres serios con la panza eminente, ocupados en su dura vida laboral que consta de tomar decisiones, dar órdenes, establecer dictámenes, y por nada del mundo escuchar opiniones foráneas, olvidando completamente aquellos tiempos en donde fuiste un Don nadie, sin respaldo ni protección, que mientras trabajabas tus actuales colegas pasaban por encima tuyo y tú no tenías derecho a alegar. Pero esto pasó a ser hablando en tu idioma, una especie de norma, precepto, nueva constitución de la vida; ser un simple trabajador, con deseos de superarte, de ser alguien, de ser importante, sueños de ver el dinero en tus manos, de que tu barriga crezca tanto que no te permita ver ahí en el suelo esas diminutas personas que siguen siendo ignoradas, tomar actitudes de jefe cuando no eres más que un esclavo, sin embargo, las cosas cambian y aquí comienza todo, hay situaciones en las cuales sería mejor no cumplir tus sueños, porque la estupidez se te sube a la cabeza y te llega hasta el cielo. Justo en el preciso momento en donde pasas de ser un Don Nadie a un Don alguien, comienzas a creer en las patéticas monarquías, y mientras más poder tengas en tus manos, asumes que tienes más derechos sobre otros, que puedes hacer y deshacer como se te da la gana, que tienes la razón en todo y el resto debe obedecer lo que tú digas, la humildad se te cae, y nacen los primeros indicios impertinencia, misteriosamente las personas que te rodean se transforman en ordinarios, en mal educados, en gente que no será capaz de alcanzar un nivel tan superior como el tuyo, por lo tanto estas personas no tienen oportunidades de expresarse ni hacer lo que a ellos les parezca bien, los encierras entre cuatro paredes, para que escuchen lo que tú piensas, lo que tú crees que es lo correcto, y si te desmienten, alargas las horas de encierro. Si tienes la autorización puedes golpear, matar, hundir, descalificar, a pesar de que esas diminutas personas sean en el fondo mucho más grandes que tu, al abrir bien los ojos y la mente, y al empezar a ver la realidad de una manera mucho más humana se rescata que los gigantes son los reprimidos y las hormigas son los patrones. Deja a un lado la ambición, el gozo de tenerlo todo, porque sabes perfectamente que ese gozo no durará para siempre, más que mal las personas que están hartas de tus actos infames no se quedarán tranquilas ni por un sólo segundo, y aunque no tengan nada material para ganar, tienen fuerza, voz, carácter que terminarán hundiéndote hasta verte fracasar, y ahí se te acabará todo gozo, y satisfacción de haber realizado tu mayor sueño, ser alguien importante. Deja de mentir, no creas en las bondades de tu Dios si al fin y al cabo no las compartes, basta ya de predicar valores que jamás pones en práctica, si hablamos del cielo y del infierno estamos claro que hoy estamos en el infierno y tú eres el primer seguidor de Satanás. Es todo, analice cada punto, únalos y resuma todo como el claro ejemplo de Abuso de poder. Es hora de crecer y avanzar.

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