Días de reflexión, días de odio, de rabia, de pena. Largos días en donde caminamos solitarios pensando en lo asqueroso que es el país en donde vivimos. Pensando en lo horrible que sería perder a un compañero con quien construyes un futuro con menos mierda. Horrible sería, porque ya lo es perder a tantos compañeros cada año, aquellos que no conocías físicamente pero sí ideológicamente.
No sé a quién se le ocurriría decir que la vida es hermosa, que tenemos que ser felices. NO PODEMOS SER FELICES, al menos en este mundo no. Podemos sentirnos contentos momentáneamente, pero siempre va a haber un miedo, una muerte, una injusticia, una decepción, una golpiza que nos impida continuar sonriendo.
Jueves 14 de mayo del 2015, marcha en diferentes regiones de Chile, por una educación al servicio del pueblo, por defender nuestros derechos y nuestra dignidad, por acabar con las reformas que nos imponen un montón de políticos que están al servicio del empresariado, del mercado y que para nosotrxs no son más que humillaciones y retrocesos. Ya habíamos marchado durante el año, ya habíamos gritado, ya nos reprimieron, ya vimos a nuestrxs compañerxs irse detenidos, ser golpeados. Ya vimos a las fuerzas policiales entrar a la universidad en donde estudiamos y cómo éstos persiguen personas desde el comienzo de una marcha, teniéndolas identificadas. Ya hemos sentido tanta rabia durante lo poco que va del año... sin embargo, ésta última fue diferente, fue aquella gota que derramó el vaso e hizo erupción en nuestras consciencias, porque lo que se perdió no se recupera, porque se perdieron vidas, vidas de compañeros que estaban en esa marcha, que se fueron en manos del fascismo, en manos del sistema, de la mala educación que Chile ha heredado, que nos enseña a defender más la propiedad privada que nuestrxs derechos, que nos enseña a ser individualistas, a que una pared vale más que una vida, a ser esclavos del modelo neoliberal.
Valparaíso: Exequiel Borbarán Salinas, de 18 años y Diego Guzmán Farías, de 25 años. Éstas fueron las dos vidas que perdimos en esta ocasión, quienes estaban pegando un chacón en la pared de un edificio, lo que hizo que el dueño del lugar se enojara y saliera a detenerlos y a su vez, su hijo, después de la riña, entró al departamento, sacó un arma y les disparó a los dos jóvenes.
Santiago, USACH: Fuerzas especiales entra a las dependencias de la Universidad y dentro de la coyuntura de guerra uno de ellos dispara una bomba lacrimógena que llega directo a la cabeza de un compañero, dejándolo en estado de gravedad y el cual aun no sabemos si volverá a ver.
Así de simple fue. Así de sencillo se produjeron los actos que desataron la rabia de tantos y que hasta el día de hoy nos mantiene con un nudo de rencor en la garganta.
Se dieron a conocer estos hechos y además de todos quienes lamentamos, lloramos, luchamos, nos enojamos, aborrecemos y nos levantamos para evitar que eso vuelva a ocurrir, llegaron también aquellas personas que se sientan al lado tuyo y te provocan ganas de incendiar el país entero, porque te miran y te dicen: 'Una lástima lo que pasó, pero ¿para qué andar rayando lo que no es tuyo?, ¿por qué no se rayan su propia casa?', 'Lamentable todo... pero puta que me da rabia que entre tanto pendejo a nuestra universidad a puro dejar la cagá'. Y ese es el momento en donde tu te paras y te vas, porque esas palabras hicieron una especie de explosión en tus oídos y te desanimas, caminas por la calle escuchando quizás una canción de Silvio Rodríguez o tal vez una de Gatillazo, de subverso, de Violeta Parra. Y piensas... "¿En este país/continente/mundo tengo que ser feliz? ¿Por qué...? En serio, ¿Por qué les da tanta rabia que destruyan una propiedad que ni siquiera es de ellos? ¿Por qué les da más rabia eso que el hecho de que hayan matado a dos compañeros? ¿Por qué odian tanto a los 'pendejos' que entran a la universidad? ¿Sabrán en realidad quiénes son, de dónde vienen? ¿Sabrán que probablemente son niños con una vida de mierda, víctimas de este mismo sistema que nos caga la mente a todos? ¿Sabrán que probablemente sus papás están en cana o muertos o que tal vez un mismo carabinero fue el responsable de que el niño esté solo? ¿Por qué los odian tanto a ellos y no odian a los pacos? siendo que ellos también entran sin autorización a la Universidad y también dejan la cagá, porque tiran lacrimógenas y tampoco las recogen, tiran agua tóxica y después tampoco limpian. Se llevan a nuestros compañeros, a la gente que nosotros ya conocemos y sabemos perfectamente que no son malas personas, a ellos se los llevan y los golpean, los humillan. ¿Por qué a FF.EE no los odian de la misma forma? ¿Por qué en vez de armar grupos -por facebook- para ir a parar a los encapuchados, no hacen un grupo -no por facebook- para evitar que ingresen los pacos cada vez que se les pare la raja? ¿Por qué son así? ¿De verdad les molesta más que rompan las sillas en donde se sientan que compañeros sean violentados? ¿En serio a las personas de hoy les importan más las cosas materiales que las vidas humanas?". Y ahí, luego de hacerte todas esas preguntas te das cuenta de que vives en un país basura y estás rodeado de aislamiento y ceguera. Te da pena, porque sabes que con toda esa gente la lucha será más difícil, porque el enemigo lleva esa ventaja de mantenernos divididos. Lleva esa ventaja de provocar miedo en quienes saben identificar al adversario pero no se atreven a declararle la guerra.
Entre todo ese recorrido lleno de reflexiones, llegando a mi casa me encontré con mi abuela, la saludé y me preguntó si fui a esa marcha. Antes de que yo le pudiera responder me di cuenta de que estaba llorando y me empezó a contar que vio en las noticias que habían asesinado a dos jóvenes... y sus lágrimas caían involuntariamente mientras me pedía como único favor, que me cuidara, porque ella sabe que yo siempre estoy metida ahí y ella por nada del mundo quisiera perderme. Luego de todos los pensamientos ya nombrados, viene este sentimiento amargo, de verla a ella y notar el terror que es capaz de insertar este sistema en personas que observan la realidad sin haber tenido ninguna formación política. Aquellas personas a las que desde pequeñas les enseñaban a sentir temor, a callarse, a mantenerse serenas, a no tener opinión. A esas víctimas que suelen ser nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros tíos. Y obviamente me da pena, me da pena pensar en que tengo que andar con tanto cuidado porque en cualquier minuto un fascista me mata por rayar su pared y en mi círculo cercano queda la cagá.
Sé que no a todos nosotros nos afectó de la misma manera ni oímos las mismas palabras ni escuchamos las mismas canciones mientras caminábamos, pero sé que ustedes también se hicieron esas preguntas y muchas otras más, y que para todos ustedes al igual que para mí, estos han sido días de mucho analizar, de cuestionarse, abatirse pero también de levantarse, de valorar a la gente que sufre y progresa contigo.
Seguir caminando, avanzando, construyendo, luchando. Eso es lo que nos queda y eso es lo que nos traerá sonrisas aunque sean momentáneas, porque el gobierno nos hunde, pero si nos atemorizamos, perdemos. No queremos ningxn caídx más, no queremos más mártires, no queremos más palabras vacías. Queremos organización, victoria y fuego.
