Indagando en sitios sociales, en donde; se repudia al estado, se hace revolución, y por sobre todo, se "defienden los derechos humanos", me encontré con una sorpresa no tan sorpresa; me explico: Siempre tuve la conciencia de que vivo en un país dividido, en todos sus ámbitos: político, económico, social, cultural, etc. Y también sé que muchas veces los chilenos solemos destruir nuestras propias palabras, actuando contrarios a ellas, o simplemente olvidando que algún día las dijimos. Sin embargo, no pude evitar pasmarme, cuando leí cómo la parte de este país que apoya la libertad y los derechos, repudia y discrimina la homosexualidad o bien, no lo hace; la acepta y tolera, pero a la vez la limita, es decir, "no tiene nada en contra" de esta forma de vida, pero si de que la hagan notar demasiado.
Es aquí, en donde me avergüenzo de este país y sociedad (una de todas las ocasiones en donde ser chileno no es un orgullo).
Las críticas que nacieron a partir de una noticia de "The clinic" sobre la revolución de las putas babilónicas, y otros artículos sobre la homosexualidad, estremecieron el mundo de la colectividad social que se unía para enfrentar la grave crisis de la discriminación. Por consiguiente, salieron a relucir todas esas opiniones homofóbicas, que, sin argumentos completamente formados rechazan que dos hombres o dos mujeres estén juntos. No obstante, le seguían juicios de valor con razonamientos un tanto más válidos, pero a la vez, contradictorios, que provienen de un grupo de personas que dicen no oponerse a la homosexualidad, pero no están de acuerdo con que se divulgue y se preste para cosas más extremas, como el caso de las putas babilónicas que, "Formaron el primer colectivo de estudiantes homosexuales de Chile en el emblemático Liceo Lastarria. Acuden a las marchas con los labios pintados y tacos, califican a la Ley Zamudio como un placebo para el movimiento gay y abogan por una revolución de carácter sexual. Son Las Putas Babilónicas. Las nuevas Yeguas del Apocalipsis." De esta manera, se hace presente un análisis sobre la condición de los homosexuales. Y efectivamente, según el parecer de algunos, éstos si desean ser libres de amar o desear a una persona de su mismo sexo, pueden hacerlo, pero con un cierto límite. Los hombres no pueden comportarse muy afeminados, ni demostrar su condición en las calles (igual para las mujeres). Tampoco pueden pretender ser mujer en caso de ser hombres ni viceversa. Nada de esto es apropiado porque a cierto grupo de personas "defensoras de la libertad" dichas actitudes les molestan. ya que "El hombre debe comportarse como hombre y la mujer como tal" según dice el comentario de un sujeto perteneciente al grupo al cuál me refiero. Y mi pregunta es, ¿Por qué? ¿por qué el hombre y la mujer deben comportarse como tal? ¿porque lo dice él? ¿porque lo dice la biblia? Por favor, no puedo creer que el comportamiento de personas comunes y corrientes deba depender de lo que está redactado en un libro escrito por personas comunes y corrientes, o de lo que digan personas comunes y corrientes.
La libertad, se manifiesta en todos sus sentidos. Y nadie, puede limitar la libertad del otro, porque de eso se trata, de eliminar las restricciones y los peros, para llevar a cabo la voluntad de elegir, de amar, de expresar, de ser quién quieras ser y vestirte como se te de la gana. Eso es, y si no lo aceptas, es porque no velas por la autonomía y espontaneidad de cada ser humano.
Además, es curioso y divertido a la vez, ver como los chilenos critican tanto el comportamiento promiscuo de algunos homosexuales o travestis, pero les fascina ver pornografía en internet o consideran dentro de sus entretenidos hobbies ver a la Valentina Roth saliendo en videos más promiscuos aún. Típico chileno. Típico hipócrita y desvergonzado chileno.
Sería bueno comprender correctamente el significado de "vive y deja vivir" ya que muchas personas ponen esa frase en sus labios y no en sus actos o pensamientos. En consecuencia, se pierde el concepto. Vivir, hace plena referencia a disfrutar tu propia vida, tus propios logros, tu propia libertad. Se trata de que te aceptes y goces de que nadie te restringe, de que te preocupes por ti, por lo que tú haces, concentrarte en tus metas y por supuesto, nunca olvidar a quiénes te rodean, ser feliz con ellos y para ellos. Por ende, dejar vivir, trata de lo mismo, con la diferencia que eso que haces tú, se lo dejes al otro, a todo ser que vive en este mundo. Dejarlo ser libre, expresarse y ser cómo él o ella desea, dejar que ame y desee a quién escoja. Y tú, no tienes por qué molestarte de lo que haga el otro mientras a tí y a tu entorno no les provoque ningún daño, más allá de esa maña de niño homofóbico que pasa a ser nada más que tu problema.
"Es cierto que, en la base, todos vivimos en la misma realidad pero no en el mismo mundo mental. Cada cual proyecta sus deformaciones interiores en el exterior. Muchas veces, no sabiendo quiénes somos, para vivir entre los demás nos colocamos una máscara que corresponde a lo que ellos creen que somos. Tenemos limitadas medidas personales, que aplicamos como si fueran normales; lo que se parece a lo que creemos ser nos proporciona seguridad; lo que es distinto despierta nuestra desconfianza y agresividad. No somos conscientes de que hablamos con un mismo idioma lenguajes diferentes. Vivimos dando a las cosas y a los hechos significados muchas veces opuestos a los de los demás." Alejandro Jodorowsky.
La realidad no es siempre como uno la cree o como salga dibujada en un libro. Abrir nuestras mentes es nuestra tarea.
Fuente: http://www.theclinic.cl/2013/01/02/la-revolucion-de-las-putas-babilonicas/
